Boletín de Julio de 2026
- Fundacion Hogar de la Misericordia

- 31 jul
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La humanidad, en sí, es como un rompecabezas; las personas y las sociedades son las fichas del mismo, que necesita ser armado. El único capaz de hacerlo es Dios; por eso, aunque los hombres tengamos la capacidad de hacerlo, esto no se logra apartados de Él; así como ninguna rama separada del árbol puede dar frutos. Esto hace comprensible porque muchos esfuerzos humanos son inútiles. En un hecho concreto, se hace necesario atender que, si queremos la paz, no podemos quedarnos solos empeñados en nuestras fuerzas, debemos buscar a Dios. Él es la Paz y él nos la puede dar. (Cf. A.1444)
En otros términos, somos invitados a la coherencia, a la oración, pidiendo misericordia y luces para descubrir las acciones del espíritu del mal. Porque las grietas son como la carcoma que amenazan peligrosamente, tentándonos con los espejismos del honor, la riqueza, y el poder terrenal, los cuales son inconsistentes y fugaces. La historia muestra como en un espejo la inutilidad, la fragilidad, y la transitoriedad de todo lo creado, lo que, para los incautos, vanidosos y soberbios, es motivo de sus grandes ideales y esperanzas. (Cf. A. 1497)
Es de vital importancia reflexionar para rectificar, corrigiendo los errores y las fallas existentes, antes que Juzgar y condenar a las personas. Implorando la asistencia del Espíritu Santo y por lo mismo revestidos y llenos de amor, debemos obrar con amor, y con fidelidad, para no juzgar y condenar a nadie por maledicencia. No obstante, siendo firmes en la corrección de los errores y de las grietas existentes, que tengan el pronóstico de convertirse en las grandes y graves catástrofes del porvenir. Pensemos que, de la prudencia y amor de cada persona, depende la posibilidad de ser o no ser; de permanecer o desaparecer en la Iglesia y en el mundo. Esta Reflexión-rectificación, sobre las fallas existentes igualmente llamadas grietas, deben ser estirpadas para salvar la vida del paciente como lo son “los cánceres malignos”. Estas deben ser enmendadas. El maligno está sembrando sus semillas, que deben ser destruidas con prontitud. Ahora, no mañana, por que será tarde. (Cf. A.1368;1354)
Padre Gerardo Agredo




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